Guía completa

Los frenos no se cambian por kilómetros sino por desgaste. Por eso, cuando nos traes el coche, lo primero que hacemos es medir. Y lo segundo, enseñarte lo que hemos medido.

Lo que medimos

Pastillas. El grosor del material de fricción que queda. Cuando se acerca al mínimo, tocan.

Discos. El espesor con micrómetro, comparado con el mínimo que viene grabado en el propio disco o en la documentación del fabricante. También miramos si tiene escalón en el borde, rayas profundas, manchas azuladas por calor o grietas.

Líquido de frenos. Con un comprobador medimos su punto de ebullición. El líquido absorbe humedad y, con el tiempo, hierve a menor temperatura.

Pinzas y guías. Si una guía está agarrotada, la pastilla no se retira bien, roza y se gasta en cuña.

Latiguillos. Gomas agrietadas o hinchadas.

Con todo eso te decimos qué hay que cambiar ahora y qué puede esperar.

Ciudad, cuestas y calor

Almería combina tráfico urbano con muchas paradas, cuestas en algunos barrios y bajadas largas en las carreteras de la provincia. En ciudad, las pastillas trabajan constantemente a baja velocidad: se gastan, pero sin calentarse mucho. En una bajada larga de montaña, los frenos trabajan muy calientes. Es ahí donde un líquido envejecido o unos discos al límite dan la cara.

El polvo también influye. Arena y polvo fino en la zona de la pinza aceleran el desgaste y pueden provocar chirridos. Al cambiar pastillas limpiamos los asientos y las guías, y aplicamos lubricante específico donde corresponde.

Pastillas solas o con discos

No siempre hay que cambiar los discos. Si están por encima del espesor mínimo, sin escalón ni deformación, se montan pastillas nuevas sobre ellos. Si están al límite, cambiar solo las pastillas es una falsa economía: el disco fino se calienta más, se deforma antes y las pastillas nuevas no asientan bien.

Furgonetas cargadas

Una furgoneta que va llena de cajas al campo o a reparto frena mucho más peso que un turismo. Sus pastillas y discos se calientan más y se gastan antes, sobre todo en el eje delantero. En vehículos de trabajo recomendamos revisar frenos con más frecuencia y no esperar al chirrido del testigo de desgaste.

Freno de mano eléctrico

En muchos coches actuales el freno de mano es eléctrico y va integrado en la pinza trasera. Para cambiar pastillas traseras hay que poner el sistema en modo servicio con la diagnosis. Intentarlo a mano puede dañar el motor de la pinza.

Después del cambio

Unas pastillas y unos discos nuevos necesitan asentarse. Durante los primeros kilómetros conviene frenar con suavidad y progresividad, evitando frenadas bruscas salvo emergencia. Te lo explicamos al entregar.

Si además toca ITV

Los frenos son uno de los puntos que más defectos generan en la inspección. Si tienes la cita cerca, la pre-ITV incluye su revisión. Y si notas que el coche frena peor o hace ruido, no lo dejes: pide cita.