Guía completa

Un aviso que no conviene normalizar

Hay testigos que la gente se acostumbra a ver encendidos durante meses. El del airbag es uno de ellos, y es mala idea. Cuando la centralita SRS detecta un fallo, desactiva el circuito afectado y, en algunos casos, todo el sistema. Es decir: el coche te está diciendo que, si hay un golpe, puede que no te proteja como debería.

Dónde mirar primero

El sistema de airbag es más sencillo de lo que parece desde fuera. Hay una centralita, unos sensores de impacto repartidos por la carrocería, los propios módulos (volante, salpicadero, asientos, techo) y los pretensores de los cinturones. Todo unido por cableado con conectores amarillos o naranjas.

En la práctica, la mayoría de averías que vemos están en tres sitios:

  • Debajo de los asientos delanteros. Los conectores del airbag lateral y del pretensor sufren cada vez que alguien mueve el asiento, mete los pies o se cuela arena de la playa del Zapillo o de Retamar en la moqueta.
  • En la cinta espiral del volante (el “clock spring”). Es una cinta plana enrollada que permite girar el volante sin cortar la conexión. Con los años se rompe y, además del testigo, deja de funcionar el claxon o los mandos.
  • En los pretensores, que tienen su propia resistencia y a veces dan fallo sin haberse disparado.

Calor dentro del coche

Un coche aparcado al sol en pleno agosto alcanza temperaturas muy altas en el habitáculo. Los plásticos se dilatan, los conectores se aflojan y los cables que van pegados al salpicadero sufren más. No es que el calor estropee el airbag por sí solo, pero sí acelera el desgaste de las conexiones, y esas conexiones son lo que más falla.

Cómo trabajamos con piezas pirotécnicas

Un airbag lleva una carga que se activa eléctricamente. Por eso, antes de tocar nada, desconectamos la batería y esperamos el tiempo que indica el fabricante para que se descargue el sistema. Los módulos desmontados se guardan boca arriba y lejos de fuentes de calor o de electricidad estática. No hay atajos en esta parte.

Con la diagnosis sabemos qué circuito da problemas. Luego medimos resistencia y continuidad, revisamos conectores y, solo si el fallo está en el componente, lo sustituimos. Después borramos memorias y comprobamos que el testigo se apaga a los pocos segundos de arrancar, que es la señal de que el autodiagnóstico ha pasado.

Después de un golpe

Si el airbag llegó a saltar, la reparación incluye el módulo disparado, los pretensores activados y, en muchos casos, la centralita, que guarda el registro del impacto. Cada fabricante marca qué hay que cambiar y lo seguimos. Si además hay daños de carrocería, el trabajo se coordina con chapa y pintura.

La ITV

Un testigo de airbag encendido es motivo de defecto en la inspección. Si estás a pocas semanas de pasarla, tráelo con tiempo. Para más detalles o para dejarnos el coche, escríbenos.