Guía completa

Una pregunta frecuente: “si no he perdido líquido, ¿por qué cambiarlo?”

Porque el problema del líquido de frenos no es que se gaste, sino que se estropea. Es higroscópico: absorbe la humedad del aire a través de los latiguillos, de las juntas y del tapón del depósito. Con el tiempo, el agua que ha absorbido baja su punto de ebullición. El nivel sigue igual, el color puede parecer correcto, pero el líquido ya no aguanta el calor como cuando era nuevo.

Cuándo se nota

En la conducción diaria por la ciudad, casi nunca. Las frenadas son cortas y los frenos no se calientan mucho. El problema aparece en situaciones exigentes:

  • Bajadas largas de montaña con frenadas continuas.
  • Frenadas de emergencia repetidas.
  • Coche cargado o con remolque en una pendiente.
  • Calor exterior alto, que suma temperatura al sistema.

Si en una de esas situaciones el líquido hierve, se forman burbujas en las pinzas. El vapor se comprime al pisar el pedal y el pedal se hunde sin frenar. Es una de las averías de frenos más peligrosas, porque llega sin aviso.

El clima seco no lo salva

Podría pensarse que en un clima tan seco como el de Almería el líquido absorbe menos humedad. Algo influye, pero la cercanía al mar aporta humedad ambiental en buena parte de la ciudad, y el líquido sigue envejeciendo con el tiempo. A eso se suma que los veranos calurosos elevan la temperatura de partida de todo el sistema. Por eso no recomendamos estirar el intervalo.

Furgonetas y coches cargados en verano

Una furgoneta llena, bajando hacia la costa en pleno julio, junta casi todos los factores que ponen a prueba el líquido: mucho peso, frenadas largas y temperatura alta. En vehículos de trabajo recomendamos medirlo con más frecuencia que en un turismo de uso urbano.

Cómo lo comprobamos

Usamos un comprobador que mide el punto de ebullición del líquido directamente del depósito. Con ese dato sabemos si está en buen estado, si conviene cambiarlo pronto o si hay que hacerlo ya. Te enseñamos el resultado.

Cómo lo cambiamos

  1. Vaciamos el depósito y lo rellenamos con líquido nuevo de la especificación que indica el fabricante.
  2. Purgamos rueda por rueda, empezando normalmente por la más alejada de la bomba, hasta que el líquido sale limpio y sin burbujas.
  3. En coches cuyo ABS lo exige, hacemos el purgado asistido con la diagnosis para renovar también el líquido del grupo hidráulico.
  4. Si el embrague es hidráulico y comparte depósito, conviene renovar también ese circuito.
  5. Comprobamos que el pedal queda firme y probamos el coche.

Aprovechar otras revisiones

El cambio de líquido encaja bien con un cambio de pastillas o discos de frenos o con la revisión anual. También es un punto que se mira en la pre-ITV. Si no recuerdas cuándo se cambió por última vez, pide cita y lo medimos.