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El roce de bordillo: un clásico al aparcar

¿Quién no le ha dado un toque a la llanta aparcando en una calle estrecha del centro de Almería? Es el desperfecto más habitual. Aunque no afecta a la seguridad del coche, estéticamente queda fatal. La buena noticia es que arreglar ese arañazo suele costar entre 60 y 120 €, una cifra mucho más razonable que los 200 a 800 € que puede valer una llanta nueva, dependiendo de la marca y el modelo.

Cada llanta tiene su solución

Para un simple raspón, el proceso habitual es el pintado. Preparamos la zona lijando, aplicamos masilla si el roce ha dejado marca y la pintamos en cabina con su color original para que no se note la diferencia.

Si el golpe ha sido más fuerte, por ejemplo con un bache, y la llanta se ha doblado, recurrimos al enderezado. Con una máquina de precisión, aplicamos fuerza de forma controlada hasta que recupera su geometría. Esto solo es viable si la deformación no es muy grave y, sobre todo, si no hay fisuras.

El diamantado es una técnica para las llantas con acabado pulido a espejo. Se necesita un torno de control numérico (CNC) con punta de diamante para repasar la cara visible de la llanta y devolverle ese brillo tan particular. Es un trabajo que no se puede imitar a mano.

Cuando hay una fisura pequeña o una mella en la zona donde apoya el neumático, la soldadura con gas argón (TIG) es la solución. Permite rellenar el material de forma segura. Si la grieta es grande o afecta a los radios, la única opción segura es cambiar la llanta.

¿Llevas unas llantas especiales?

Si tu coche monta llantas de fabricantes como BBS u OZ, con acabados pulidos o diamantados, o con un sistema de anclaje poco común, avísanos cuando pidas presupuesto. Estos trabajos requieren un tratamiento diferente y pueden llevar más tiempo.

Cuándo te diremos que no se puede reparar

Nuestra prioridad es tu seguridad. Por eso, hay situaciones en las que no aceptaremos una reparación: si la llanta tiene una grieta estructural, si el impacto ha sido tan brutal que la integridad del metal está comprometida, si tiene una soldadura anterior mal ejecutada o si ya acumula varias reparaciones. La llanta aguanta todo el peso del coche y las fuerzas de la conducción; no es un elemento con el que se pueda jugar.

¿Y si pintamos las cuatro?

Aprovechando que vamos a reparar una de tus llantas, es un buen momento para dejar las cuatro como nuevas. Con los años, el sol de Almería y el salitre del ambiente, el esmalte pierde brillo. Pintar el juego completo garantiza un acabado uniforme y, además, te aplicamos un precio más ajustado que si las hicieras por separado. Es un detalle que revaloriza mucho el coche, sobre todo si estás pensando en venderlo.