Guía completa

Cinco minutos de prueba que dicen mucho

Antes de subir el coche al elevador lo sacamos a rodar. Una calle con badenes, una rotonda y una frenada firme bastan para notar si el coche flota, si cabecea o si la trasera “baila” al pasar por un bache. Esa sensación, contrastada con lo que vemos después en el elevador, nos dice si el problema está en los amortiguadores o en otra pieza.

Por qué se desgastan sin que te des cuenta

El amortiguador pierde eficacia poco a poco. Como te acostumbras al coche, el cambio es casi imperceptible: un poco más de balanceo, frenadas un poco más largas, una sensación de flotar a velocidad de autovía. Solo cuando conduces un coche con la suspensión nueva te das cuenta de lo que habías perdido.

Por eso conviene revisarlos de forma periódica, aunque no notes nada especial.

Lo que vemos en el elevador

  • Fugas de aceite en el cuerpo del amortiguador. Es el fallo más claro.
  • Guardapolvos rotos. Sin protección, el polvo y la arena rayan el vástago y el retén acaba perdiendo.
  • Topes de goma deshechos. Cuando el amortiguador baja del todo golpea contra la carrocería.
  • Copelas agrietadas. Hacen ruido al girar el volante y transmiten golpes.
  • Muelles partidos, sobre todo en la última espira. Más habitual de lo que parece.

El firme y el uso en Almería

En ciudad, los badenes y los pasos elevados se cuentan por decenas en cualquier trayecto entre Nueva Andalucía y el Centro. Fuera, mucha gente combina autovía con caminos de tierra: el acceso a una finca, una pista en el Cabo de Gata, el camino a un invernadero. Ese tipo de uso es duro para la suspensión. Las furgonetas que trabajan cargadas en el campo lo sufren todavía más, porque el peso extra obliga al amortiguador a trabajar al límite.

Por qué siempre por parejas

Si cambias solo un amortiguador de un eje, ese lado quedará más firme que el otro. En una frenada o en una curva rápida el coche reacciona de forma desigual. Por eso se cambian siempre los dos del mismo eje. Si los del otro eje están bien, pueden esperar.

Después del cambio

Al sustituir los amortiguadores delanteros se desmonta parte de la suspensión, así que conviene hacer la alineación de dirección para no gastar neumáticos de forma irregular. También es buen momento para revisar el resto de la suspensión: rótulas, silentblocks y bieletas.

El coste depende del modelo, del tipo de amortiguador y de si hay que cambiar copelas o topes. Lo valoramos tras la inspección y te lo explicamos antes de empezar. Pide cita cuando te venga bien.