Guía completa
Esta página reúne dos sistemas que hacen cosas distintas pero se parecen en lo que sienten: la bobina de encendido en los motores de gasolina y el calentador en los diésel. Los dos están montados en la culata, trabajan con calor y, cuando fallan, el motor lo nota en el arranque o en la suavidad.
Si tu coche es de gasolina: las bobinas
La bobina transforma la tensión de la batería en la alta tensión que necesita la bujía para hacer saltar la chispa. En la mayoría de motores actuales hay una bobina por cilindro, encajada sobre la bujía.
Cuando una bobina falla, ese cilindro deja de quemar o quema a ratos. Lo notas como un temblor al ralentí, tirones al acelerar y, a menudo, un testigo de motor que parpadea. Ese parpadeo significa que hay combustible sin quemar llegando al escape, algo que el catalizador no soporta bien. Conviene no alargar la situación.
Las bobinas sufren con el calor del vano motor. En verano, con el coche parado en un atasco y el ventilador funcionando, la temperatura sobre la culata es muy alta. Con los años, el plástico se agrieta y la chispa encuentra un camino más corto a masa. Muchas fallan primero en caliente y luego también en frío.
Cómo lo comprobamos
Leemos qué cilindro registra fallos. Después intercambiamos la bobina sospechosa con la de otro cilindro: si el fallo se mueve con ella, la culpable está clara. Si no se mueve, miramos bujía, inyector o compresión.
Si tu coche es diésel: los calentadores
Un diésel no tiene chispa. Arranca porque comprime el aire hasta que se calienta lo suficiente para encender el gasóleo. En frío, ese calor no basta, y los calentadores ayudan calentando la cámara antes y durante el arranque.
Es verdad que en Almería los inviernos son suaves y pocas mañanas son realmente frías. Pero muchos motores modernos usan los calentadores también después del arranque para reducir humo y ruido mientras el motor se templa. Si alguno falla, el motor arranca peor, echa humo blanco los primeros minutos y la centralita guarda un código.
El riesgo de partir un calentador
Con los años, los calentadores pueden quedarse agarrotados en la culata, sobre todo si nunca se han tocado. Al desenroscarlos sin cuidado se pueden partir, y sacar el trozo que queda dentro es un trabajo largo. Por eso los desmontamos con el motor templado, aplicando el par justo y con paciencia.
El relé o módulo de precalentamiento
Entre la centralita y los calentadores hay un relé o un módulo que les da corriente. Si falla, no calienta ninguno aunque los calentadores estén bien. Lo medimos antes de cambiar nada.
Antes de pedir piezas
Cada bobina y cada calentador se pueden medir. No cambiamos el juego completo sin comprobar cuántas piezas fallan, salvo que tenga sentido por kilómetros y te lo expliquemos. Si tu coche cuesta en arrancar o tiembla, pide cita y lo vemos con la diagnosis.