Guía completa
Qué te dicen las bujías cuando las sacamos
Una bujía usada es casi un informe del cilindro donde trabajaba. Por eso, cuando las desmontamos, no van directas a la basura: las colocamos en orden y las miramos una por una.
- Color marrón claro o grisáceo: combustión correcta. Solo toca cambiarlas por desgaste.
- Hollín negro y seco: mezcla demasiado rica o mucho uso en frío. Común en coches que solo hacen trayectos cortos.
- Restos aceitosos: está entrando aceite en la cámara. Puede ser cosa de segmentos, guías de válvula o de la válvula PCV.
- Electrodo muy desgastado o con la separación abierta: han superado su vida útil.
- Una distinta a las demás: ese cilindro tiene un problema propio que hay que investigar.
Por qué el coche nota tanto unas bujías gastadas
La bujía tiene que soltar una chispa en el momento exacto, miles de veces por minuto. Con el desgaste, el electrodo se abre y la chispa necesita más tensión para saltar. La bobina trabaja forzada, el encendido se vuelve irregular y aparecen tirones, peor arranque y más consumo. En motores turbo de gasolina, que tienen presiones altas en la cámara, lo notan antes.
Bobinas y conectores, los compañeros que también fallan
Muchas veces el fallo de encendido no viene de la bujía sino de la bobina que la alimenta. Con el calor del vano motor en verano, las bobinas sufren: el aislante se agrieta y la chispa se fuga a masa. Cuando revisamos las bujías también miramos el estado de las bobinas, de las pipas y de los conectores. Si una bobina está fallando, lo vemos con la diagnosis intercambiándola de cilindro y comprobando si el fallo la sigue.
Polvo en los pozos
En Almería el polvo entra en el vano motor con mucha facilidad. Antes de sacar una bujía soplamos el pozo donde va alojada para que no caiga arena dentro del cilindro al desenroscarla. Es un detalle pequeño que evita rayar un cilindro por una tontería.
Coches con GLP
Cada vez vemos más coches de gasolina adaptados a autogás. La combustión del GLP es más exigente con el encendido, así que las bujías suelen pedir revisiones más frecuentes que en el mismo motor funcionando solo con gasolina. Si tu coche lleva esa instalación, dínoslo al pedir cita.
Un cambio que conviene hacer con calma
En algunos motores las bujías están a la vista y el cambio es rápido. En otros hay que desmontar el colector de admisión o tapas que llevan su tiempo. Montamos siempre la bujía que especifica el fabricante, con el apriete correcto, porque una bujía demasiado apretada puede dañar la rosca de la culata y una floja puede soltarse.
Si tu coche de gasolina ha empezado a fallar o no recuerdas cuándo se cambiaron, podemos revisarlo junto al cambio de aceite. Pide cita y te decimos qué toca según su plan.