Guía completa

Dentro de un motor, una pequeña parte de los gases de combustión se escapa entre los pistones y los cilindros y llega al cárter. Si no tuvieran salida, la presión dentro del motor subiría y el aceite buscaría escapar por cualquier junta. La ventilación del cárter, con la válvula PCV o un separador de aceite, se encarga de sacar esos gases y llevarlos a la admisión para quemarlos.

Síntomas que despistan

Una válvula PCV en mal estado provoca síntomas que parecen de otras averías:

Silbido al ralentí. Muchas válvulas llevan una membrana de goma. Si se rompe, aspira aire y se oye un silbido. El ralentí puede volverse irregular y aparecer códigos de mezcla pobre.

Consumo de aceite. Si la válvula deja pasar demasiado vapor, arrastra gotas de aceite hacia la admisión. El motor las quema y el nivel baja sin manchas en el suelo.

Fugas por varias juntas. Si la ventilación está obstruida, sube la presión en el cárter y el aceite empuja por las juntas y retenes más débiles. Si un motor empieza a perder por varios sitios a la vez, conviene sospechar.

Aceite en la admisión y el intercooler. En motores turbo, la ventilación del cárter conecta con la admisión. Un exceso de vapor deja aceite en manguitos, intercooler y válvula EGR, favoreciendo la carbonilla.

Una prueba sencilla

Con el motor al ralentí, el cárter debe estar en ligera depresión. Si abrimos el tapón de llenado de aceite o la varilla con cuidado y hay presión o salen gases con fuerza, algo no va bien. Puede ser la ventilación o un desgaste interno. Con medición se distingue.

Calor y plásticos

Muchas válvulas PCV y separadores van integrados en la tapa de balancines, que en bastantes motores actuales es de plástico. Con años de calor sobre el motor, el plástico se deforma, las membranas se endurecen y los tubos de goma se agrietan. Es una avería que vemos con frecuencia en coches que han pasado muchos veranos aquí.

Reparación

Si la válvula es independiente, se sustituye. Si va integrada en la tapa de balancines, en muchos casos hay que cambiar la tapa completa. Revisamos también los tubos de ventilación, que suelen estar igual de envejecidos.

Después miramos las secuelas: juntas que han empezado a perder, aceite acumulado en la admisión o en el intercooler. Si hace falta, lo limpiamos. Si el motor perdía por juntas, comprobamos si la fuga se detiene al corregir la presión o si la junta ya está dañada y hay que cambiarla; lo explicamos en pérdida de aceite.

Mantenimiento

Los cambios de aceite a tiempo y con el aceite correcto reducen la formación de lodos que obstruyen la ventilación. En motores con trayectos cortos, donde se condensa más humedad en el cárter, conviene vigilarlo más.

Si tu motor consume aceite o silba al ralentí, pide cita y lo revisamos con la diagnosis.