Guía completa
En un motor turbo, el aire sale del compresor muy caliente. El intercooler, un radiador situado normalmente en el frontal del coche, lo enfría antes de que llegue al motor. Si ese aire llega más caliente o con menos presión de la prevista, el motor rinde menos y la centralita lo detecta.
Tres averías, una misma sensación
Las tres situaciones que vemos con más frecuencia producen lo mismo: el coche no tira como antes, sobre todo en subidas o al adelantar.
Fuga en un manguito o abrazadera. Es la más habitual. Los manguitos de goma se resecan con el calor y los años, y las uniones se aflojan. Al acelerar, la presión los abre y se escapa aire. A veces se oye un silbido.
Fuga en el propio intercooler. Un golpe de piedra en el frontal, la corrosión de las aletas o una soldadura que cede. En coches que circulan por pistas o que han tenido un pequeño golpe delantero es frecuente.
Obstrucción exterior. El panal se llena de polvo, insectos y restos. El aire de la marcha no lo atraviesa bien y el intercooler enfría menos. Después de una calima intensa o tras semanas de caminos de tierra, se nota.
Cómo encontramos la fuga
Primero, con la diagnosis, comparamos la presión que pide la centralita con la que lee el sensor de presión del turbo. Si hay diferencia, sospechamos de fuga o de un turbo que no rinde.
Después presurizamos el circuito de admisión con aire a baja presión, con el motor parado, y buscamos por dónde se escapa. Una pulverización de agua jabonosa en las uniones delata la fuga con burbujas.
Aceite en el circuito
Es normal encontrar una película de aceite dentro de los manguitos: procede de los vapores del cárter y del propio turbo. Pero si al abrir un manguito sale aceite líquido, algo pasa. Puede ser un turbo con holgura que deja pasar aceite por el eje o una válvula PCV que manda demasiado vapor.
Ese aceite se acumula en la parte baja del intercooler. Si un día pasa de golpe al motor, puede provocar problemas serios. Por eso, si hay mucho, limpiamos el intercooler y buscamos la causa.
Verano almeriense
Con el termómetro alto, el aire que atraviesa el intercooler ya está caliente, así que su capacidad de enfriar baja. Es normal que un turbo rinda un poco menos en pleno agosto que en enero. Lo que no es normal es una pérdida grande o repentina. Mantener el frontal limpio, sin polvo acumulado ni insectos, ayuda a que el intercooler y el radiador trabajen como deben.
Antes de cambiar el turbo
Mucha gente llega pensando que el turbo está roto, y en realidad hay un manguito abierto. Por eso comprobamos todo el circuito antes de hablar de turbos. Si notas pérdida de fuerza, pide cita.