Guía completa

Un caso típico: una furgoneta diésel que pasa el día entrando y saliendo de los caminos de los invernaderos, con muchas paradas, mucho ralentí y pocos tramos largos. Un día empieza a dar tirones al acelerar suave, echa humo negro y se enciende el testigo de motor. Cuando desmontamos la EGR, la encontramos con una costra negra y dura que apenas deja moverse a la mariposa.

Qué es y por qué está ahí

La EGR (recirculación de gases de escape) devuelve una parte de los gases de escape a la admisión. Así baja la temperatura de combustión y se reducen los óxidos de nitrógeno. Es un sistema de emisiones obligatorio, no un añadido opcional.

El problema es que esos gases llevan hollín. En la admisión se mezclan con los vapores de aceite que llegan por el respiradero del cárter, y esa mezcla forma una pasta que con el calor se endurece. Poco a poco la válvula se queda pegada.

Uso que la castiga

  • Trayectos cortos donde el motor no llega a calentarse.
  • Mucho tiempo al ralentí, con el aire acondicionado puesto en verano.
  • Conducción siempre a bajas revoluciones.
  • Aceite inadecuado o cambios muy espaciados.

Un coche que se mueve solo por la ciudad, entre Los Ángeles, el Centro y el PITA, tiene más papeletas que uno que hace a diario la A-7.

Cómo lo comprobamos

Con la diagnosis leemos los códigos y, sobre todo, accionamos la válvula desde la máquina. Vemos si abre y cierra, si el sensor de posición confirma el movimiento y si el caudal de aire cambia como debe. Así sabemos si la válvula está sucia, si su motor falla o si el problema está en otra parte, por ejemplo en el caudalímetro.

Limpiar o cambiar

Si la válvula funciona eléctricamente y solo está sucia, la desmontamos y la limpiamos a mano, junto con el conducto y la zona de admisión que se pueda alcanzar. No es un spray milagroso: es rascar, disolver y limpiar.

Si el motor eléctrico o el sensor de posición están dañados, la limpieza no sirve y hay que montar una nueva. En muchos coches, después hay que hacer una adaptación con la máquina para que la centralita aprenda sus posiciones.

En algunos motores también hay un enfriador de EGR que puede obstruirse o, peor, romperse por dentro y dejar pasar refrigerante. Lo revisamos al desmontar.

Lo que no hacemos

No anulamos la EGR ni la tapamos. Es un componente de emisiones y quitarlo deja el coche fuera de la homologación. Reparamos lo que falla.

Relación con el filtro de partículas

Una EGR que funciona mal produce más hollín, y ese hollín acaba en el filtro de partículas. Si tienes los dos avisos, lo normal es que estén relacionados.

Si tu diésel ha perdido fuerza, pide cita y lo revisamos.