Guía completa
Dos causas, dos ruidos
Un escape que hace ruido suele tener uno de estos dos problemas:
Fuga de gases. Un agujero por óxido, una junta quemada o un flexible roto. Suena como un soplido o un petardeo, más fuerte al arrancar en frío y al acelerar.
Pieza suelta. Un soporte de goma roto, una abrazadera floja o un protector térmico que vibra. Suena como un golpeteo metálico al pasar por baches o al arrancar y parar.
Distinguirlos es el primer paso, porque la reparación es muy distinta.
Las partes del escape
Desde el motor hacia atrás: colector, catalizador (y en diésel, filtro de partículas), flexible, tubo intermedio con o sin silencioso, y silencioso final. Todo colgado de soportes de goma que permiten que el escape se mueva con el motor sin transmitir vibraciones.
Por qué el silencioso final se oxida antes
En trayectos cortos, el escape no llega a calentarse del todo. El vapor de agua de la combustión se condensa dentro del silencioso final y se acumula. Ese agua, con los ácidos de los gases, corroe la chapa desde dentro. Por fuera, el escape recibe agua y barro de la calzada y, en coches que viven cerca de la costa, aire salino.
En Almería el clima seco ayuda, pero la combinación de recorridos cortos por la ciudad y aparcamiento cerca del mar, en el Zapillo o en Retamar, acaba pasando factura.
Golpes, badenes y caminos
El escape va debajo del coche y es lo primero que toca en un badén mal tomado o en una pista con piedras. Un golpe puede doblar un tubo, romper un soporte o aplastar un silencioso. Quien sale a menudo por caminos de tierra hacia calas o fincas debería revisar los bajos de vez en cuando.
Soldar o cambiar
Si la fuga está en un punto concreto y el metal de alrededor está sano, se puede soldar. Si la pieza está corroída en varios sitios o el agujero está en una zona muy fina, soldar es poner un parche que durará poco. En ese caso sustituimos el tramo afectado. No cambiamos el escape completo si no hace falta.
Cuidado con lo que hay antes
Si la fuga está antes del catalizador o de las sondas lambda, puede entrar aire que confunde a la centralita y provoca códigos de mezcla o de eficiencia del catalizador. Al reparar el escape revisamos que las sondas lean bien.
Seguridad
Un olor a gases dentro del coche no es una molestia: es un riesgo. Los gases de escape contienen monóxido de carbono, que no huele pero acompaña a los que sí huelen. Si lo notas, ventila el habitáculo y tráenos el coche cuanto antes.
ITV
La inspección revisa ruido, fugas y fijaciones del escape. Si tienes la cita cerca, una pre-ITV lo detecta a tiempo. Pide cita.