Guía completa
Un caso que vemos de vez en cuando
Un coche con muchos kilómetros llega porque tarda en arrancar y el testigo de motor se ha encendido. El código habla del sensor del árbol de levas. Lo fácil sería cambiar el sensor y listo. Pero al comparar su señal con la del cigüeñal, vemos que las dos no están en la posición que deberían. El sensor funcionaba bien: era la cadena de distribución, que se había estirado. Cambiar el sensor no habría arreglado nada.
Por eso, con este sensor, siempre miramos más allá del código.
Qué hace exactamente
El sensor de árbol de levas, también llamado sensor de fase, informa a la centralita de en qué momento del ciclo está cada cilindro. Junto con el sensor de cigüeñal, que da la posición y el régimen, permite inyectar combustible y, en gasolina, encender la bujía en el cilindro correcto. En motores con distribución variable, también sirve para comprobar que el desfase que se ordena es el que realmente se consigue.
Cómo falla
El propio sensor. Con los años y el calor, la electrónica interna se degrada. Algunos fallan solo en caliente: el coche arranca bien por la mañana y mal después de un trayecto en verano.
El conector y el cableado. Están cerca de la culata, rodeados de calor y, a veces, de vapores de aceite. Los cables se endurecen, el conector se agrieta o se llena de aceite si el retén del sensor pierde.
La referencia mecánica. El sensor lee una rueda dentada o unas marcas en el árbol. Si están dañadas, la señal sale mal.
La sincronización. Si la distribución ha saltado un diente o se ha estirado, las señales de levas y cigüeñal no coinciden y la centralita lo detecta.
Cómo lo comprobamos
Con la diagnosis leemos los códigos y, en muchos motores, el valor de correlación entre levas y cigüeñal. Si hace falta, miramos las dos señales a la vez con un osciloscopio: así se ve si el sensor da una señal limpia y si las dos están en su sitio.
Luego revisamos el circuito: alimentación, masa y continuidad del cable de señal.
Si el problema es la distribución
Si las señales están desfasadas, el siguiente paso es comprobar el calado de la distribución. Es un trabajo más grande, pero conviene saberlo cuanto antes. Una distribución que ha saltado o se ha estirado puede empeorar.
Después de la reparación
Borramos memorias, hacemos varios arranques en frío y en caliente y salimos a probar. En algunos motores hace falta una adaptación con la máquina para que la centralita aprenda los nuevos valores.
Si tu coche arranca peor o ha encendido el testigo, pide cita.