Guía completa
Con veranos como los de Almería, el sistema de refrigeración trabaja al límite muchos días del año. Un circuito que pierde un poco de líquido puede aguantar en invierno, pero en agosto, en un atasco de entrada a la ciudad con el aire acondicionado puesto, la temperatura sube y el margen desaparece. Un motor sobrecalentado puede acabar con la culata deformada. Por eso esta avería no conviene dejarla para más tarde.
Señales que no siempre se ven
Muchas pérdidas de refrigerante no dejan charcos. El líquido gotea sobre el bloque o el escape caliente y se evapora. Las pistas son otras:
- Tienes que rellenar el vaso de expansión cada cierto tiempo.
- Notas un olor dulzón al bajar del coche.
- Hay restos blancos o de color (rosa, verde, azul, según el refrigerante) secos alrededor de manguitos o del radiador.
- La aguja de temperatura sube más de lo habitual en atascos.
Dónde pierde un circuito
Manguitos y abrazaderas. La goma se reseca con el calor y se agrieta, sobre todo en las curvas. Las abrazaderas pierden apriete.
Radiador. Golpes de piedra en el frontal, corrosión en las aletas o fisuras en los depósitos de plástico.
Bomba de agua. Cuando el retén se desgasta, deja escapar líquido por un pequeño orificio de control. En motores donde la mueve la distribución, su cambio va unido a ella.
Termostato y su carcasa. Muchas carcasas son de plástico y se deforman con los años.
Vaso de expansión y su tapón. Un tapón que no mantiene la presión hace que el líquido hierva antes y se pierda.
Enfriador de aceite o calefacción interior.
Junta de culata. La más temida, pero no la más frecuente.
Cómo lo comprobamos
Con el motor frío, montamos un aparato que presuriza el circuito a la presión de trabajo. Si la presión baja, buscamos la gota. Si baja y no vemos nada fuera, sospechamos de una pérdida interna y hacemos una prueba que detecta gases de combustión en el refrigerante. Si hay gases, la culata entra en la lista.
Si se calienta por el camino
Si la aguja sube, apaga el aire acondicionado y pon la calefacción al máximo con el ventilador fuerte. Suena raro en verano, pero saca calor del motor. Busca un sitio seguro para parar y no abras el vaso con el motor caliente: el líquido sale a presión y quema.
Polvo en el frontal
Hay un factor que en Almería empeora cualquier problema de refrigeración: el radiador tapado. Polvo, arena e insectos se acumulan entre las aletas, sobre todo después de una calima o de semanas por caminos de tierra. El aire pasa peor, el radiador disipa menos y el motor trabaja más caliente aunque no falte líquido. Al revisar una pérdida, miramos también el estado del frontal y, si hace falta, lo limpiamos con cuidado para no doblar las aletas.
Después de reparar
Rellenamos con el refrigerante de la especificación correcta, purgamos el aire del circuito y comprobamos que el ventilador entra cuando debe. Pide cita en cuanto notes que el nivel baja.