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En Almería no se congela, pero hierve

Mucha gente lo llama anticongelante y piensa que en un sitio sin heladas no tiene mayor importancia. Es al revés. El refrigerante hace tres trabajos: evita la congelación, eleva el punto de ebullición del agua y protege por dentro el circuito contra la corrosión. En un clima como el de aquí, el primero apenas cuenta, pero los otros dos son fundamentales.

Un motor trabajando en verano, en un atasco a la entrada de la ciudad con el aire acondicionado puesto, alcanza temperaturas altas. El circuito trabaja presurizado y con una mezcla que hierve bastante por encima de lo que hervería el agua sola. Si el refrigerante está degradado o diluido, ese margen se reduce.

Lo que se agota con el tiempo

El refrigerante lleva aditivos que impiden la corrosión de radiador, bomba, culata y manguitos. Con los años y los kilómetros esos aditivos se consumen. El líquido sigue ahí, con buen nivel, pero ya no protege. Empiezan a formarse depósitos, la bomba de agua sufre y el radiador se obstruye por dentro.

Por eso el fabricante marca un intervalo de cambio, aunque no haya fugas.

Colores y tipos

Hay refrigerantes de distintos colores y composiciones. El color ayuda a identificarlos, pero no es una regla fija entre marcas. Lo importante es la especificación que pide el fabricante. Mezclar tipos incompatibles puede provocar sedimentos. Si al rellenar se ha mezclado algo distinto, lo mejor es vaciar y lavar el circuito.

Cómo hacemos el cambio

  1. Revisamos el líquido usado. Si está turbio, con aceite o con restos de óxido, buscamos la causa antes de rellenar. Puede haber un problema con el enfriador de aceite o una corrosión avanzada.
  2. Vaciamos el circuito por los puntos que indica el fabricante.
  3. Lavamos si está sucio.
  4. Rellenamos con la mezcla y la especificación correctas.
  5. Purgamos el aire. Es la parte delicada. Una burbuja atrapada en la culata provoca sobrecalentamiento localizado aunque la aguja no lo refleje enseguida. Cada motor tiene su procedimiento.
  6. Probamos en caliente: apertura del termostato, entrada del electroventilador y ausencia de fugas.

Rellenar en carretera

Si en un viaje ves el nivel bajo y no tienes refrigerante a mano, rellenar con agua para llegar a casa o al taller es aceptable. Lo que no conviene es dejarlo así. El agua sola hierve antes, no protege contra la corrosión y diluye el refrigerante que quedaba. Después de un rellenado de emergencia, conviene revisar la mezcla y buscar por qué faltaba líquido.

El resto del circuito

Aprovechamos para revisar manguitos (que el calor reseca), tapón del vaso de expansión (que debe mantener la presión), radiador (que en Almería suele estar tapado de polvo e insectos por fuera) y ventiladores. Si el turbo lleva intercooler refrigerado por líquido, también lo miramos; si es de aire, revisamos el intercooler por fuera.

Si el nivel baja, no es un cambio sino una fuga: mira pérdida de refrigerante. Para el cambio, pide cita.