Guía completa

¿Por qué son tan importantes los sensores de aparcamiento?

Porque te salvan de más de un roce al meter el coche en el garaje o al aparcar en huecos justos. Son una de esas ayudas a la conducción que no valoras hasta que un día dejan de pitar y te ves solo ante el peligro. Cuando fallan, esa confianza desaparece justo en las maniobras más delicadas.

¿Puede ser solo suciedad lo que estropea el sensor?

Sí, y aquí en Almería es muy frecuente. El polvo en suspensión o la calima crean una película sobre el sensor que interfiere con los ultrasonidos. El síntoma claro es que el coche pita cuando no debe o, al revés, no avisa con la misma intensidad. Antes de pensar en cambiar nada, hacemos una limpieza a conciencia de cada sensor. Muchas veces, el problema se soluciona así de fácil y te ahorras una pieza nueva.

¿Qué significa cada tipo de fallo?

Cada comportamiento del sistema nos da una pista sobre el origen del problema:

  • Pitido continuo al dar marcha atrás: Lo más probable es un sensor que ha fallado internamente y detecta un obstáculo fantasma, o bien un conector que ha cogido humedad.
  • Pitido continuo circulando despacio: Si tu coche los lleva, apunta a un fallo en un sensor delantero.
  • Silencio total: Si no hay ningún tipo de aviso aunque te pegues a la pared, puede ser un fallo del módulo de control o que varios sensores están averiados simultáneamente.
  • Pitido intermitente y errático: Suele ser la señal de un mal contacto o humedad en algún conector, que falla de forma aleatoria.

¿Has reparado el paragolpes y ahora fallan los sensores?

Es un caso clásico en el taller. Después de una reparación de chapa, es habitual que los sensores den problemas. Puede ser que al montar de nuevo el paragolpes quedaran mal orientados, que la capa de pintura nueva sea demasiado gruesa y bloquee la señal ultrasónica, o que el propio sensor se dañara en el golpe. Dependiendo de la causa, la solución pasa por un simple ajuste o por sustituir la pieza afectada.

Primero diagnosticar, luego cambiar

Nuestra forma de trabajar es no sustituir piezas a ciegas. Usamos un multímetro para medir la resistencia de cada sensor y verificar la continuidad de todo el cableado hasta la centralita. Un fallo muy común es un simple conector afectado por la humedad. En esos casos, una buena limpieza, un espray específico y grasa dieléctrica para protegerlo es suficiente. Es una reparación mucho más barata que poner un sensor nuevo.

Recambios de calidad y averías de la cámara trasera

Solo montamos material de calidad. Trabajamos con sensores de marcas como Valeo o Bosch, y si el coche lo requiere, el recambio original del fabricante. No nos la jugamos con sensores genéricos baratos, porque su frecuencia de ultrasonidos no siempre es la correcta y pueden dar fallos aleatorios.

En cuanto a la cámara de visión trasera, si deja de funcionar, las causas suelen ser tres: humedad en la lente, un cable partido en la zona de las bisagras del maletero o el propio módulo de imagen que se ha estropeado. La sustitución de la cámara puede costar entre 200 y 500 €, dependiendo del modelo de coche.